Esta propuesta, a partir de cajas-collage, responde al deseo de hallar objetos simbólicos de manera inesperada. Es un planteamiento ficticio pero verosímil, en el que más allá de lo utilitario, el cartón muestra su potencial metafórico siempre a punto.

Las cajas funcionan como pequeños escenarios para lo onírico, el juego y un sentimiento de nostalgia.  En todas se ven acentuados los rasgos de accidentalidad y a menudo los signos externos que dan idea de proceso. Algunas parten de textos literarios, otras juegan libremente con el letrismo, así como con mapas, dibujos, y todo tipo de elementos de emotiva sencillez gráfica.